En un mundo en el que casi todo se fabrica en Asia, donde los productos duran lo que duran y las marcas aparecen y desaparecen antes de que te aprendas su nombre, hay empresas que eligen el camino contrario. Empresas que deciden fabricar en casa, controlar cada pieza del proceso, poner su nombre en cada producto y estar ahí cuando el cliente las necesita, año tras año, década tras década.